viernes, 17 de octubre de 2008

Una del día que me puse en maricón.

La euforia de quién ganó, y el recelo de quién llegó segundo; la satisfacción de aquél que se realizo y la desesperación del que no. Los celos del hermano fracasado, los nervios de la sala de un hospital; la alegría de haberse encontrado algo valioso, y el inevitable miedo a perderlo. La fragilidad del vidrio; la fugacidad de un arco iris; el frío de la desolación; el calor que brinda un corazón; las ganas de volver a tirar ese dado; y la de pasar una eternidad abrazados, hasta esas mariposas súper mariconas en el estomago. Todo eso, me hacés sentir.

2 comentarios:

Jules dijo...

gabriel gabriel corazón de melón, tú dices mariconada, yo digo amor.

Jules dijo...

de más está decir que el "corazón de melón" se lo robé a la ominetti one love.