lunes, 27 de octubre de 2008

De shopping.

Una vuelta en, caminando por el barrio, me encontré con el negro bayaspirina, un amigo de toda la vida, que en la vida había dado muchas vueltas -y esta lo vuelteo a él- que venía del centro, había ido a comprarse una pelotudez, según él, ah, y también unas 'llantas'. Le pregunté cuanto les habían salido, de curioso nomás, y como el boludo no se acordaba, me dio un par de tickets para que encuentre el que era, y me fijé. Entre los tickets encontré 2 que me llamaron la atención, uno por la compra de una caja de balas, y el otro por una de ansiolíticos.
Inevitablemente le tuve que preguntar que le andaba pasando, en una de esas se estaba bien jodido y por ahí le podía tirar una soga. Pero por como me contesto, de mucho no podía servirle, como quién no quiere la cosa me dijo: "Nada, estoy hecho un maricón, resulta que ahora para matar me pongo nervioso, ¿me podés creer?"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajjajaja. hay historias que solo son graciosas si realmente ocurrieron, y hay otras que, se hayan dado o no, hacen que uno se ria. esta es del ultimo tipo, afortunadmaente (y la fortuna residiria en que no haya pasado, cosa que creo y espero).

Jules dijo...

esto es producto de tu retorcida y chistosa (mirá, palabra que usás siempre, viste viste) mente. retorcido y chistoso es, indeed.