Por lo general, soy el primero en gritar, en insultar, en sacarse. Tambien se dejar la puerta de la heladera abierta, el dentífrico destapado, el jabón tirado en la bañera, y la puerta de entrada sin llave; las tapas de las biromes -para mí- se inventaron para ser mordidas, igual que la punta por donde no se escribe. No apago la luz cuando me voy, mucho menos el ventilador, y olvidense de la computadora y el televisor. Jamás bajo la ropa sucia, más de una vez dejo el teléfono descolgado, y el inalámbrico tirado. Nunca hago la cama, no guardo la ropa, una de cada tres veces falto a inglés, y jamás entrego las tareas. Tampoco soy de los que se acuerdan de los cumpleaños, y mucho menos de los que se preocupan por algo -a veces ni de lo que debería-, me olvido de cuando tengo turno en el médico, de devolver algunas cosas, de guardar las otras, y de tirar esas que sobran. No cedo con facilidad, ni pensar en que otorgo la razón -la tenga o no- me desligo completamente mis culpas y me distraigo por naturaleza.Soy nervioso, increiblemente celoso, desvergonzado, algo egoísta, egocéntrico, obsesivo, y megalómano en ocasiones; muchas veces sufro excesos de sinceridad y de a ratos miento. La desorganización, la vagancia y la improductividad ya los incorporé, y ahora voy por la xenofobia y el morbo; sin contar que aprendí a hacer oidos sordos cuando el asunto no me conviene.
Y, aunque esté mal, a mi me queda bien. Igual; soy mejor de lo que parezco.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
"y ahora voy por la xenofobia" decis? por dios, no seas tan humilde. en la xenofobia ya enterraste la banderita hace rato. todo lo que decis es verdad (salvo la última oración).
atte, cucu taringa.
Publicar un comentario